Islandia, un paso por delante

Islandia, un paso por delante para una mejor educación

¿Cuáles son las diferencias de Islandia frente al resto de países?

Islandia se diferencia del resto de países por su forma de gobierno, educación y entretenimiento. Ha habido una serie de sucesos en su historia que han marcado su forma de interactuar con sus ciudadanos.

Una larga historia de lucha reivindicativa, ganada a pulso por las islandesas

Las leyes de Islandia a favor de la igualdad se han construido a base de lucha por parte de numerosas huelgas. La más sonada y que sentó precedente fue la del 24 de octubre de 1975, conocida como el ‘día libre’ de las mujeres y secundada por el 90% de la población femenina.



Hoy en día un tercio de las islandesas engrosan un grupo de Facebook que, irónicamente, se llama Consejos de belleza, en el que se discuten activamente cuestiones de género; pero hay otras muchas asociaciones con esta filosofía, como el colectivo de rap feminista Hijas de Reykjavik.

Una ley que pone fin a la brecha salarial

El gobierno de Islandia ha puesto en marcha este año una reforma legislativa que obliga a las empresas a demostrar que no discriminar a las mujeres con salarios mas bajos en el mismo puesto de trabajo. Una norma con la que el ejecutivo se ha marcado la meta de erradicar la brecha de género de 2022. La ley afecta a la diferencia de sueldos por etnia o nacionalidad

Pasado y presente de presidentas en Islandia

Vigdis Finnbogadottir, que dirigió Islandia desde 1980 hasta 1996, fue la primera mujer elegida democráticamente para presidir un país. Madre soltera, ex profesora y directora de la Compañía de Teatro de Reykjavík.

En febrero de 2009 Jóhanna Sigurðardóttir fue nombrada primera ministra provisional hasta las próximas elecciones. Sustituyendo  a Geir Haarde.

La nueva ministra de Islandia, Katrín Jakobsdóttir, de 41 años, es líder del Movimiento de Izquierda-Verde. Ecologista, pacifista y feminista y ha conseguido unir a la derecha y la izquierda para formar coalición bajo su mandato. Jakobsdóttir alcanzó la vicepresidenta del Movimiento de Izquierda-Verde en 2003 y fue ministra de educación entre 2009 y 2013, tiempo durante el cual se convirtió en una de las figuras políticas mejor valoradas.

Su campaña electoral se centró en varios puntos: acabar con la desigualdad de género, luchar contra el cambio climático, mejorar la sanidad, la educación y los derechos de la comunidad.

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