Todo sobre el bullying o acoso escolar

Bullying en el colegio

¿Alguna vez has conocido algún caso en que un niño o niña está siendo acosado en el cole? Seguro que a través de un conocido, otro padre o madre, un familiar o incluso tú mismo/a has podido tener oportunidad de saber la difícil situación que supone. Este fenómeno es hoy en día un verdadero problema en el ámbito escolar ya que están aumentando considerablemente los casos de malos tratos entre compañeros de clase.

 

Cómo empieza a hacerse bullying

El motivo más común es la relación entre compañeros de clase por alguna confrontación que no tiene por qué tener un origen definido ni negativo.  El conflicto no es necesariamente violento al principio, ya que puede llegar a solucionarse amistosamente. Sin embargo, la cuestión más preocupante llega cuando desemboca en reacciones violentas y no hay implicación de un adulto que medie y guíe el conflicto.

Es por ello que, si desde un principio el acoso se lleva en silencio y no existe una exposición hacia un adulto, la víctima y el agresor podrían llevar esta situación durante más tiempo. En el momento en que se percibe un solo indicio es fundamental el apoyo y dedicación a los niños junto con propuestas didácticas que ayuden a generar una capacidad de empatía y compañerismo.

Tipos de acoso escolar

La tipología de acoso escolar se divide en varios tipos:

  • Físico: agresiones directas, como pegar. Agresiones indirectas, como robar, esconder o romper las propiedades del niño.
  • Verbal: hablar mal, discriminar, insultar, crear rumores.
  • Social: esfuerzo del acosador o acosadores por marginar a la víctima, dándola de lado constantemente y enfrentándola a otros compañeros.
  • Psicológico: conducta por parte del acosador encaminada a desacreditar y minar a la víctima y su autoestima, como chantaje o agresiones verbales


 

 

Quién está implicado en el acoso escolar

En el proceso de acoso escolar interactúan una serie de individuos que representan diferentes roles. Estos roles son:

  • Los agresores son individuos que de manera continuada representan un papel dominante sobre la situación, interactuando para su propio beneficio y utilizando la violencia. El agresor puede ser:
Activo: ejerce la violencia directamente

Social indirecto: induce a otros niños a ejercer violencia o a compartir rumores o aislamiento social.

Pasivo: responsable de los actos violentos utilizando a otros individuos para llevar a cabo la agresión.

  • Las víctimas son los niños y niñas que sufren cualquier tipo de maltrato de manera prolongada o periódica en el tiempo.
Víctima pasiva: es la más habitual, muestra una baja autoestima y baja capacidad para relacionarse.

Victima activa o provocadora: son individuos violentos o desafiantes que tienden a convertirse en acosadores.

  • Los espectadores son las personas que presencian el acoso pero no intervienen.
Colaboradores pasivos: pertenecen al grupo de amistades del agresor.

Espectadores pasivos: por miedo al agresor no intervienen

Espectadores activos: intervienen para intentar frenar el acoso aunque no sea de manera directa.

 

Factores que influyen en bullying escolar

Los factores que influyen en el acoso escolar pueden ser:

  • Autoconcepto: es un aspecto predominante cognitivo, es decir, del conocimiento del niño, en este caso en la manera en la que el niño percibe su propia imagen y todo lo que eso conlleva. El conjunto de ideas que tiene respecto a sí mismo y que construyen a su vez la relación con los demás.
  • Autoestima: es el resultado de la evaluación que hace un individuo sobre sí mismo. Se forma mediante un proceso de vivencias, experimentación con el entorno, las relaciones y el apego recibido desde que nace.

 

Consecuencias del acoso escolar

bullying en el colegioLas consecuencias del acoso escolar son muchas y pueden llegar a ser muy perjudiciales para la víctima, dejando secuelas para el resto de su vida.

En lo referente a la víctima, entre ellas se encuentra:

  • A corto plazo: bajada de autoestima en el niño, trastornos emocionales, problemas psicosomáticos, depresión, ansiedad, pérdida del apetito.
  • A largo plazo: dificultades para confiar en otra gente, problemas interpersonales, fobia social, deseos de venganza, sentimientos de odio, menos oportunidades laborales.

También es común la pérdida de interés por los estudios que puede desencadenar fracaso escolar. Asimismo, las consecuencias a largo plazo pueden producir una mayor dificultad para adecuarse a nuevos entornos y puestos de trabajo.

Estos resultados se pueden extender de la misma forma en el caso de los espectadores o compañeros que presencian las escenas de acoso. Estos niños se sienten culpables por la violencia de la que son testigos, lo cual les afecta. Este hecho significativo acaba provocando en los niños la sensación de que ningún esfuerzo vale la pena en la construcción de relaciones positivas.

 

Ainhoa